Bio

Es capitalino, de la ciudad vieja. Siempre le gusta recordar a sus múltiples escuchas que nació cerca de una labrica de papel y que a los inicios de su adolescencia sufrió de un mal cardiaco. Lo cierto es que ya para entonces era un magnífico dibujante. A los 24 años había logrado exponer en la OEA (Washington) y era sumamente apreciado por José Gómez Sicre. Fue entonces que -en respuesta a un texto del escritor Andrés Henestrosa- publicó la historia imaginaria del acomodaticio pintor Juanito, en la que viene acuñada la célebre "cortina de nopal".

Si en los inicios de su actividad artística, Cuevas acusa alguna influencia de José Clemente Oroco, no menos cierto es que en poco tiempo logró idear un vocabulario sumamente personal e inconfundible tanto en su manejo múltiple de la línea y la mancha como en la cuestión iconográfica. Siendo predominantemente dibujante, la actividad gráfica se le instauró tempranamente y es justo reconocer que Cuevas es excelso agua fuertista, de los entronizados de América.

Sus afanes protagónicos lo han llevado a la escritura. Hoy dia es tanto autor de sus interminables "cuevarios" (columnas dominicales que publica en un prestigiado diario) como dibujante y grabador que ocasionalmente incursiona en la escultura. El museo que lleva su nombre, instalado en el ex-convento de Santa Inés, aloja la colección que ha donado al gobierno de México y proporciona un marco esplendoroso a su egomanía. (T. del C.)